Revista Contante y Soñante 9

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jueves, febrero 09, 2006

“MÁS JHMM QUE UN JHMM”

HIPÉRBOLE-Narración (15):

Con solo decir paisa ya se está exagerando, es que ¿si habrá una persona tan humilde, trabajadora, honesta, emprendedora, echada pa´lante y buena gente como se dice de un buen “paisa”? Vamos a ver, aunque estas explicaciones molestan más que una tostada en un brasier, más cansonas que una gorra de cemento, oiga.

El hecho es que con respecto a la forma de referirse a los habitantes de una región siempre se exagera, por ejemplo:
Trabaja más una pala empeñada que un costeño.
Que los pastusos son muy tontos.
Las caleñas son más buenas que un costalao´e gomitas.
Los llaneros muy bravos.
A las pereiranas se les dice siéntesen y se acuestan.
Los rolos son más malagentes que un ni qué.

¿Y los paisas?

Si un paisa va a una convención de regiones, de inmediato se notará, y no porque cuando pase las mujeres vayan a hacer más bulla que un costalao´e pollos, sino porque toda la gente va estar tan prevenida que un silencio sepulcral se escuchará. Una oscuridad de palabras que se ve más por el carrizo de una negra. Muy bien, el paisa sigue caminando y se sienta y empieza a ventilarse con su poncho, y empezará a sentir que todos lo miran con desconfianza, los rolos con rabia, los costeños con prevención; y se empezará a sentir más asustado que una gallina en un congreso de chuchas. Por ahora nadie dice nada, todos reflexionan para adentro.
Luego de unos minutos el paisa va a empezar a hablar en voz alta, como siempre habla, preguntando cosas, hablando del viaje, contando anécdotas. El primero que se le puede acercar es un habitante del eje cafetero, con el que encontrará semejanzas, luego el resto de la gente se reunirá, habrán bromas relacionadas con la procedencia de cada uno; también discutirán, la conversación se tornará más enredada que un costalao´e púas (todo son costales); el gringo se va a sentir más perdido que un uñero en la cara y poco a poco todos se empezarán a dar cuenta de que detrás de su rótulo regional se encuentran personas que hay en todas partes, formas de ser paralelas en la montaña y la costa, un factor en común que es Colombia.
Los unos dirán de los otros que no pensaban que ellos eran así, que en la tierra de todos son bienvenidos, que qué bonito haberse conocido, que ni tan diferentes eran, que como que somos lo mismo, que somos colombianos. ¿los paisas qué?, ¿los costeños qué?, ¿los pastusos y los vallunos qué? Lo mismo todos al fin y al cabo.
IL MAGRO, 6 de febrero de 2006

lunes, enero 30, 2006

DIME CÓMO VISTES Y TE DIRÉ QUÉ LEES

SENTIDO DE LA VISTA-ENSAYO (7)

En Medellín la moda –tanto como la arquitectura- es inevitablemente sectorizada, ya sea por el factor socio-económico o cultural. No es un efecto visual simplemente, sino, el resultado de un proceso de alienación o búsqueda de identidad que se da a cabo en el interior del individuo. ¿Por qué puedo afirmar esto? Por la Observación que va más allá de lo textil.

Caminar por las calles de mi ciudad es un ejercicio –aparte de físico- para la admiración y la reflexión. En primer lugar porque los lienzos donde la belleza femenina se desborda pasan por el lado a todo momento y ubicación; y en segundo, porque el tipo de atuendos, la combinación de prendas y la convicción con la que caminan los sujetos a observar tienen factores para considerar aparte de lo externo. Una forma de vestir refleja muchos aspectos íntimos de la persona: la confianza propia, los anhelos y fobias, los gustos musicales, el nivel de ingresos, la ocupación actual, la frecuencia con que lee, entre otros.

El hecho es que la forma de ataviar los cuerpos es, aparte de un dilema, una respuesta latente a una necesidad de identificación rápida y efectiva para los encuentros furtivos que se dan a todo momento en el curso de un desplazamiento. Aquí es donde vienen los repartimientos de apariencia. La forma de vestir de una persona varía dependiendo de su ubicación u ocupación; en el trabajo usará su uniforme o un atuendo moderado –a no ser de que se trate de una “bar swinger”- y en su tiempo de ocio usará una ropa que exprese más su personalidad y forma de pensar.
Ahora, no sólo la actividad, sino también el lugar define los atuendos. Hay sectores de Medellín que se diferencian notablemente, y no es que estén identificados por la ropa, sino por la ideología. En el conjunto residencial Carlos E. Restrepo se respira un aire intelecto-cultural, un ambiente universitario. En el Parque de El Periodista, la ideología es punk, bohemia, depresiva y rebelde, por lo que los atuendos se mueven en ese rango de estilos. En la Villa del Aburrá los aires son rockeros y cerveceros, así los colores palidecen y estriban en la oscuridad. En el parque de La Milagrosa, la ideología es de cortejo primitivo, así que los colores vistosos, las pertenencias materiales y terrenales, y los rituales de cortejo priman; junto con las conversaciones profundas acerca de la última “farra”, “tus zapatos marca ...” y “todo lo que no nos haga parecer pobres”. Del Parque Lleras no hablaré, pues no hay por dónde mirar, ya que el dinero y la silicona no dejan espacio ni al menor pensamiento inteligente.